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martes, 13 de diciembre de 2011

Latin Lover en red.



Lo peor de la relaciones sentimentales o como se las quiera denominar, a través de Internet, es cuando alguien ha contactado ya con mil chicas (arriba o abajo), y quinientas de ellas (arriba o abajo) le dicen que están enamoradas de él, de tal forma, que el ingenuo internauta de turno (también pobre tonto del culo) está absolutamente convencido, que es un auténtico seductor, el Latin Lover de la red.
En estos casos, la mezcla en proporciones desiguales de fantasía y realidad, puede llegar a ser peligrosa y traer consecuencias muy desagradables para el infortunado protagonista. Es como un cubata demasiado cargado (que pega el doble sin que uno se dé cuenta), puesto que al camarero se le va un poco la pinza, cuando ya lleva servidos dos mil Ron-Cola (arriba o abajo) en lo que va de noche y ha perdido por completo el sentido de la proporción, o lo ha mandado a la mierda que para el caso es lo mismo.
El estado de confusión mental del Don Juan cibernético, altera enormemente su nivel de objetividad y hace que la imaginación se le dispare y se vea con los pies despegados del suelo, vamos, que en su mente se convierte en un Angel tocado por la varita mágica celestial de Cupido, que en un momento dado agita sus alas para que éstas lo vayan poco a poco elevando al limbo de los elegidos. La misma sensación puede conseguir fumando unos buenos porros y dejándose de tramposos ligoteos de ordenador.
Lo que habría que ver en realidad, es cuantas de las quinientas enamoradas (arriba o abajo), le harían ni tan siquiera un poco de caso al Navegante Informático del Amor, si se encuentra con ellas en una discoteca, incluso con todas a la vez reunidas en la pista de baile.


Artículos Fran Álvarez: http://xurl.cl/1ryO

sábado, 13 de marzo de 2010

El País de las Maravillas.



“En el país de las maravillas, si metes los dedos donde no debes, seguro que te los pillas. Y hay que espabilar para que no te puedan seguir dando y dejarte el trasero como para sentarte en dos sillas.”

País SA. Tenemos de todo como en botica. Y esto es lo que uno se puede encontrar cualquier día, a cualquier hora y en cualquier sitio.

Poltroneros a perpetuidad que nunca quieren dejar su cargo.
Muchos desahucios y demasiados embargos.
Miedosos flojos de barriga que nunca salen del retrete.
Uno que se creía listo y resultó ser un zoquete.
Falsos alquimistas.
Redentores de andar por casa.
Perdonavidas que fracasan.
Nuevos ricos con mucha tripa.
Gente con mucha jeta que nunca pasa por caja.
Bastantes chorizos.
Punkis con pelos de erizo.
Falsas brujas que no saben hacer hechizos.
Fittipaldis de autopista.
Estómagos agradecidos.
Estresados equilibristas.
Muchos prepotentes.
Y mucha cirugía estética.
Pechos grandes como tiestos.
Sujetadores pequeños que los aprietan con empeño.
Tíos con los huevos bien puestos.
Y otros serviles que solo hacen lo que les mandan sus dueños.
Vidas travestidas.
Otros siempre con careta.
Personas muy salidas.
Cerebros en clausura.
Calentones de aupa.
Serpientes que viven de la usura.
Biografías que hacen pupa.
Rebeldes reciclados.
Bastantes memos y algunos tarados.
Muchos chivatos.
Y demasiados infelices que nunca rompieron un plato.
Ratones de oficina.
Gigolos para cincuentonas.
Falsas beatas que se acicalan para andar por casa.
Alpinistas de la vida.
Ingenieros de pacotilla.
Vendedores de pastillas.
Y bastantes tiranos que se les va la mano.
Tías que engatusan con ojos de gata.
Tíos que siempre vuelven a meter la pata.
Billeteros sin billetes.
Inocentes con grilletes.
Imbéciles y sinvergüenzas.
Impresentables y veletas.
Y algún bobo que se arruina por un par de tetas.
Predicadores de falsos sermones.
Vendedores de palabras huecas.
Falsos Mahomas que no vienen de La Meca.
Charlatanes con etiqueta.
Iluminados profetas.
Ineptos y rufianes.
Cuentista y holgazanes.
Pedantes.
Llorones itinerantes.
Envidiosos.
Matones grandes como osos.
Enormes cuernos y no de toros bravos.
Mentes privilegiadas.
Atrevidos malabaristas.
Silenciosos carteristas.
Blancas Nieves y Cenicientas.
Vecinas chismosas como cotorras deslenguadas.
Un consolador desconsolado.
Reicidentes pelmazos.
Algún presuntuoso licenciado.
Vendedores omnipresentes.
Adivinos de la mente.
Muchos contertulios aburridos (de aburrir al personal).
Algunos genios un poco idos.
Bailarines de salón.
Chiflados que corren un Maratón.
Músicos de pandereta.
Duros de oído.
Y otros que no tocan ni la trompeta.
Barrenderos sin escoba.
Payasetes de tuna.
Terroristas de la radio.
Beduinos sin dromedario.
Algún ingenuo estafado.
Una falsa princesa.
Muchas víctimas del desamor.
Corazones rotos.
Heridas sin cicatrizar.
Y Mucho atolondrado medio tuerto.
¡ Ten cuidado, que no te lleven al huerto ¡

Fran Álvarez.