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viernes, 18 de noviembre de 2011

¡Arriba el periscopio!



El capitán, orgulloso de su tripulación y entusiasmando por estar al mando del submarino más moderno de la Armada, dio la orden con voz enérgica:
¡Arriba el periscopio!
Pegó su ojo al visor y miró.
¿Y qué vio?
- Un chimpancé recitando poemas de Bécquer.
- Una sirena nadando a estilo mariposa en una piscina de agua salada y con olas.
- Un jugador de baloncesto que medía más de tres metros de altura.
- Un ratón muy mosqueado, que con cara de pocos amigos, perseguía a un tigre.
- Un inmenso mar de color verde con olor a menta (bueno, lo del olor, se lo supuso el capitán, ya que desde el periscopio se podía ver, pero no oler).
- Un sabio loco, que asombrosamente tenía respuestas para todo.
- Un cocodrilo con dentadura postiza.
- Una playa con polvo de oro en vez de arena.
- Un elefante con visera y gafas de sol, tumbado en una hamaca gigantesca.
- Un político con un coeficiente intelectual alto (en este caso, puede que el criterio del capitán no haya estado excesivamente acertado).
- Otros políticos acusados por varios casos de corrupción (en esta ocasión lo que vio el capitán se ajustaba totalmente a la realidad).
- Un león con peluquín.
- Enormes nubes de algodón dulce.
- Una Miss Mundo con tres carreras (¡Y luego dicen que las guapas son tontas!)
- Un loro que trabajaba en la ONU como traductor.
- Un cobarde que no tenía miedo.
- Y un valiente (presunto) que al menor ruido (¿de sables?), se escondía debajo de la mesa.
- Un delfín resolviendo ecuaciones matemáticas.
- Un hombre, que cuanto más comía más delgado estaba.
- Un caballo de carrera jubilado por que tenía reuma.
Y quizás, volvió a equivocarse el capitán (la verdad, es que era algo miope), cuando afirmó haber visto a un Presidente de Gobierno (ignoramos el país), que nunca decía mentiras (a un marinero de la tripulación que se le escapó la risa cuando lo oyó, y acabó tres días arrestado en su camarote).
Siguió y siguió viendo cosas el capitán a través de su periscopio, hasta que se hizo de noche, y esperó a que de nuevo el día siguiente le trajera nuevas imágenes (¿extrañas, irreales, quién lo sabe?)
Conclusiones:
El pensamiento es libre, y la imaginación también.
Cada cual controla lo que piensa.
Pensar no hace daño, aunque se piensen tonterías.
Hay que ejercitar la mente, mejor que dejarla siempre en blanco.
¡Nadie puede pensar por mí!


Artículos Fran Álvarez: http://xurl.cl/1ryO

viernes, 1 de octubre de 2010

¡Buenas noches, cariño!




Matrimonio de media edad, quince años de casados. Conversación en la cama.

Ella: ¿Me ves todavía guapa?

El: Como el primer día ¡mi amor!

Ella: ¿No crees que me sobran algunos kilos?

El: ¡No cariño, así estás estupenda!

Ella: ¿Eres sincero, verdad?

El: ¡Por supuesto tesoro, por ti no pasan los años!

Ella: ¿No me notas arrugas en la cara?

El: ¡En absoluto cielo mío, tienes la cara como la piel de un bebé!

Ella: Te agradezco mucho tu sinceridad Manolo.

El: ¡Sólo digo la verdad, estás hermosa!

Ella: Te mereces que yo también sea sincera contigo.

El: ¡Gracias vida mía!

Ella: Manolo, en primer lugar, tengo que decirte que estás cada día más calvo ya que en la cabeza es el único sitio donde no te sale ningún pelo, pero lo que es en el resto del cuerpo, la verdad es que pareces un auténtico mono y también estás gordo Manolo, y si hablamos de los kilos que te sobran, nada más que hay que mirar para ver tu barriga cervecera, y no nos vamos a engañar, pero por ti si pasan los años, como si fueran una alocada estampida de bufalos furiosos, cada día te veo más estropeado, más avejentado, en fin Manolín, que estás hecho una auténtica ruina y en vez de vernos como un matrimonio, parecemos padre e hija. ¡Qué lástima, hay que ver los estragos que hace el tiempo en algunas personas!

El: ¡De nuevo gracias querida, siempre tan sincera!

Ella: De nada Manolo, ya sabes que lo digo por tu bien, nunca quise decirte mentiras. Yo nunca te engañaría, aquello con tu amigo Pepe, sólo fue un desliz.

El: ¡Buenas noches amor, que descanses!

Ella: ¡Buenas noches Manolo, tu también y a ver si no te entra esa dichosa tos y así descansamos los dos!

Fran Alvarez.